Jesús sube al cielo

JERUSALEM>> Luego Jesús los llevó fuera de la ciudad, hasta Betania, y alzando las manos los bendijo a sus discípulos.

Y mientras los bendecía, se apartó de ellos y fue llevado lentamente al cielo.

Ellos, después de adorarlo, volvieron a Jerusalem muy contentos.

Mediante sucesivas experiencias, Jesús fue convenciendo a sus discípulos de la realidad de su resurrección y los preparó para su misión futura.

En el momento de la despedida, con palabras y con el gesto de la bendición, se retoma ahora todo lo esencial acerca de Jesús y de los discípulos.

Los últimos instantes de Jesús sobre la tierra, fueron sin ninguna duda inolvidables.

Pues bien, después que los discípulos experimentaron en Jesús Resucitado la mayor acción de Dios nunca antes vista en la historia, el evento de la Resurrección, para ellos no hay sino una sola reacción adecuada: la alabanza festiva y llena de gratitud para con Dios.

Y es allí cuando todo comenzó.

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Jesús resucita después de ser crucificado

JERUSALEM>> Pasado el sábado, al alborear el primer día de la semana, María Magdalena y la otra María fueron a ver el sepulcro.

De pronto se produjo un gran terremoto, pues el Angel del Señor bajo del cielo y, acercándose, hizo rodar la piedra y se sentó encima de ella.

Su aspecto era como el relámpago y su vestido blanco como la nieve.

Los guardias, atemorizados ante él, se pusieron a temblar y se quedaron como muertos, el Angel se dirigió a las mujeres y les dijo:

“Vosotras no temáis, pues sé que buscáis a Jesús, el Crucificado; no está aquí, ha resucitado, como lo había dicho.

Venid, ved el lugar donde estaba.

Y ahora id enseguida a decir a sus discípulos:

“Ha resucitado de entre los muertos e irá delante de vosotros a Galilea; allí le veréis. Ya os lo he dicho”.

Ellas partieron a toda prisa del sepulcro con miedo y gran gozo, y corrieron a dar la noticia a sus discípulos.

Jesús resucitó en la madrugada, el primer día de la semana, y se apareció primero a María Magdalena, de la que había echado siete demonios.

Ella fue a comunicar la noticia a los que habían vivido con él, que estaban tristes y llorosos.

Ellos, al oír que vivía y que había sido visto por ella, no creyeron.

Después de esto, se apareció, bajo otra figura, a dos de ellos cuando iban de camino a una aldea.

Ellos volvieron a comunicárselo a los demás, pero tampoco creyeron a éstos.

Al atardecer de quel día, el primero de la semana, estando cerradas por miedo, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo:

“La paz con vosotros”.

Dicho esto, les mostró las manos y el costado.

Los discípulos se alegraron de ver al Señor. Jesús les dijo otra vez:

“La paz con vosotros. Como el Padre me envío, también yo os envío”.

Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:

“Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis les quedan retenidos.

“Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús.

Los otros discípulos le decían: “Hemos visto al Señor”.

Pero él les contestó: “Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano
en su costado, no creeré”.

Ocho días después estaban otra vez sus discípulos dentro Tomás con ellos.Se presentó Jesús en medio
estando las puertas cerradas, y dijo: “La paz con vosotros”.

Luego dice a Tomás: “Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente”.

Tomás le contestó: “Señor mío y Dios mio”.

Jesús le contesto: “Porque has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído”.

Por su parte, los once discípulos marcharon a Galilea, al monte que Jesús les había indicado, y al verle le adoraron: algunos sin embargo dudaron.

Jesús se acercó a ellos y les habló así:

“Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues. y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado.

Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”.

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