Cronología: La vida y la época de Nelson Mandela

[HRI]>> A continuación, una cronología sobre el ex presidente de Sudáfrica Nelson Mandela, que falleció el jueves 5 de diciembre, a los 95 años en su casa en Johannesburgo.

Las siguientes son algunas fechas claves en la vida de Mandela:

18 julio 1918 – Nelson Rolihlahla Mandela nace cerca de Qunu, en Transkei (ahora Eastern Cape), era el hijo menor de un consejero del jefe de su clan Thembu.

1944 – Funda la Liga Juvenil del partido Congreso Nacional Africano (ANC, por sus siglas en inglés) junto a Oliver Tambo y Walter Sisulu.
– Se casa con su primera esposa Evelyn, con quien tuvo una hija y dos hijos. Se divorciaron en 1957.

1952 – Mandela y otros son arrestados y acusados bajo el Acta de Supresión del Comunismo. Recibe una sentencia de prisión suspendida.
– Es elegido como vicepresidente nacional del ANC.

1958 – Se casa con Winnie Madikizela. Se separaron en abril de 1992 y se divorciaron cuatro años más tarde.

1962 – Abandona el país en secreto. Viaja para recibir entrenamiento militar en Marruecos y Etiopía. De vuelta a Sudáfrica, es capturado y condenado a cinco años de prisión por provocación y abandono del país de forma ilegal.

1963 – Mientras cumplía con la sentencia de cinco años en prisión, Mandela es acusado de conspiración y sabotaje.

12 junio 1964 – Mandela y otras siete personas son condenadas a cadena perpetua en Robben Island, una prisión en la costa de Ciudad del Cabo.

2 febrero 1990 – Frederik de Klerk, el último presidente sudafricano blanco, deja sin efecto una prohibición que pesaba sobre el ANC y otros movimientos de liberación.

11 febrero 1990- Mandela es puesto en libertad.

1991 – Es elegido presidente del ANC.

Octubre, 1993 – “Madiba”, como es conocido en Sudáfrica, gana el premio Nobel de la Paz junto a de Klerk.

10 mayo 1994 – Mandela jura como el primer presidente negro de Sudáfrica.

Diciembre, 1997 – Entrega el liderazgo del ANC al vicepresidente Thabo Mbeki, en la primera fase de una transferencia del poder.

18 julio 1998 – Celebra su cumpleaños 80 casándose con Graca Machel, viuda del presidente de Mozambique Samora Machel.
16 junio 1999 – Se retira, entrega el poder a Mbeki.

6 enero 2005 – Anuncia que su único hijo vivo, Makgatho Mandela, murió de sida a los 54 años.

26 junio 2008 – Legisladores estadounidenses borran de las bases de datos nacionales las referencias a Mandela como “terrorista”.

27 junio 2008 – Un grupo de estrellas del cine y la música rinden honores a Mandela en la celebración de su cumpleaños 90 en Hyde Park, Londres. Entre los artistas estuvieron Will Smith, Quincy Jones, Peter Gabriel, Annie Lennox, Joan Baez, Brian May y Amy Winehouse.

11 junio 2010 – La bisnieta de 13 años de Mandela muere en un choque automovilístico tras irse de un concierto horas antes del inicio del Mundial de fútbol de Sudáfrica 2010. “Madiba” cancela su aparición en el partido inaugural de la Copa del Mundo.

Julio 11, 2010 – Asiste a la final del Mundial de fútbol entre Holanda y España.

25 febrero 2012 – Mandela ingresa en un hospital con una “dolencia abdominal prolongada”. Es dado de alta dos días más tarde.
8 junio 2012 – Es hospitalizado por la reaparición de una infección pulmonar.

1 septiembre 2013 – El expresidente sudafricano recibe el alta hospitalaria y regresa a su hogar en Johannesburgo tras tres meses de hospitalización.

5 de diciembre de 2013 – Nelson Mandela fallece en su casa de Johannesburgo tras sufrir una larga infección pulmonar.

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Mandela: Luchador único contra el apartheid

JOHANNESBURGO>> Nelson Mandela fue un luchador incansable contra el apartheid, desde antes de haber estado preso durante 27 años y luego de haber sido presidente de su país y activista humanitario.

La vida de Mandela, libertador de los negros de Sudáfrica, fue una epopeya de triunfos frente a obstáculos monumentales, una hazaña hecha posible por su férrea disciplina, agudo realismo y carisma popular que le valió amistades y aliados incluso entre los blancos.

Meses atrás, cuando su salud se deterioró y parecía inminente su muerte, líderes internacionales, celebridades, atletas y otros elogiaron a Mandela, quien murió el jueves a los 95 años, no solamente como el hombre que guio a Sudáfrica en su tensa transición de un régimen racista a la democracia hace dos decenios, sino también como un símbolo universal de sacrificio y reconciliación.

Vestido de negro, el presidente sudafricano Jacob Zuma hizo el anuncio por televisión. Dijo que Mandela murió “en paz” acompañado de su familia alrededor de las 8:50 de la noche el jueves.

“Hemos perdido al más grande de nuestros hijos. Nuestra nación ha perdido a su más grande hijo. Nuestro pueblo ha perdido a un padre”, dijo Zuma. “Aunque sabíamos que este día llegaría, nada puede aminorar el sentimiento de una profunda y perdurable pérdida”.

En la iglesia Regina Mundi en Soweto, un área urbana al suroeste de Johannesburgo, el padre Sebastian Rousso dijo que Mandela, al que muchos consideran un símbolo de la reconciliación por sus esfuerzos a favor de la paz, tuvo un papel crucial “no sólo para nosotros como sudafricanos, sino para el mundo”.

A pesar de haber estado 27 años prisionero del régimen segregacionista blanco del apartheid, Mandela emergió de la cárcel con gestos de reconciliación y buena voluntad: almorzó con el fiscal que le dictó sentencia, cantó el himno de los blancos durante su juramentación y viajó cientos de kilómetros para reunirse con la viuda de Hendrik Verwoerd, quien fuera primer ministro al momento de su encarcelamiento.

Quizás uno de sus momentos más memorables fue en 1995 cuando entró caminando al campo de rugby de Sudáfrica vistiendo la camiseta del equipo nacional, al que iba a felicitar por haber ganado la Copa Mundial.

La multitud de unas 63.000 personas —en su mayoría blancos— rugió “¡Nelson! ¡Nelson! ¡Nelson!” Mucho había cambiado. Fue en 1964 cuando lo declararon culpable de traición a la patria y lo sentenciaron a cadena perpetua en la notoria cárcel de la isla Robben.

Se emitió una orden a nivel nacional prohibiendo que se mencionara su nombre. Sin embargo, tanto él como otros presos políticos lograron sacar clandestinamente mensajes para orientar a su movimiento antiapartheid, el Congreso Nacional Africano.

Con el paso de los años crecía la conciencia internacional sobre las injusticias del apartheid y para cuando cumplió 70 años, Mandela ya era el preso político más famoso del mundo. La ocasión fue conmemorada con un concierto de rock de 10 horas de duración en el estadio Wembley de Londres, transmitido a los cuatro rincones del planeta por televisión.

Los gobernantes blancos de Sudáfrica tachaban a Mandela de agitador comunista y aseguraban que si los negros llegaban al poder el país se hundiría en el caos y en un derramamiento de sangre similar al de otros países de África. Sin embargo, tras el derrumbe del apartheid, Sudáfrica ha tenido cuatro elecciones parlamentarias y ha elegido a tres presidentes pacíficamente, lo cual ha sentado un ejemplo para el resto del continente.
“Hemos desmentido a los profetas del desastre y hemos logrado una revolución pacífica.

Hemos restaurado la dignidad de todos los sudafricanos”, expresó Mandela poco antes de abandonar la presidencia en 1999, a los 80 años de edad.

Nelson Rolihlahla Mandela nació el 18 de julio de 1918, hijo de un cacique indígena en Transkei, una patria de la tribu Xhosa que luego pasó a ser uno de los “Bantustans” que el régimen blanco creó en el país para afianzar la separación entre blancos y negros.

Mandela fue criado como hijo de nobleza, lo que le inculcó un estilo personal de cordial dignidad. Muchos sudafricanos, de todas las razas, lo llamaban con su nombre de tribu, Madiba, como expresión de afecto y respeto.

Se educó en escuelas metodistas y en 1938 fue a la Universidad de Fort Hare, que era sólo para negros. Fue expulsado por organizar una huelga estudiantil.

Se mudó a Johannesburgo, donde trabajó como policía en una mina de oro, como secretario de una firma de abogados y como boxeador amateur, además de que también estudió derecho.

Comenzó su activismo antiapartheid en 1944 al fundar el movimiento juvenil del Congreso Nacional Africano. Cuando fue arrestado, declaró ante el tribunal: “No niego que planifiqué el sabotaje, pero no lo hice con ánimo delictivo, ni por amor a la violencia”.

“Lo hice como consecuencia de una evaluación personal metódica y ponderada de este sistema que se caracteriza por la tiranía, la explotación y la represión de mi pueblo por parte de los blancos”, agregó.

Para fines de la década de 1970, el régimen del apartheid comenzaba a percatarse de que su sistema ya era insostenible.

El país estaba aislado a nivel internacional, había sido expulsado de la ONU, descartado de los Juegos Olímpicos y su economía se tambaleaba bajo el peso de sanciones internacionales.

Comenzaron lentas negociaciones entre el gobierno y los seguidores de Mandela, quien en una ocasión fue trasladado de la cárcel para reunirse con un ministro gubernamental.

Un asistente tuvo que enderezarle la corbata y amarrarle los zapatos a Mandela, quien había olvidado cómo hacerlo tras tantos años de presidio. El 11 de febrero de 1990, el reo número 46664 caminó libre de la cárcel tomado de la mano de su esposa Winnie.

Tanto negros como blancos lo ovacionaban en la calle. Mandela se hizo cargo del CNA y en 1993 compartió el Premio Nobel de la Paz con el presidente F.W. De Klerk.

Tras cuatro años de participar en un gobierno de transición, fue elegido presidente de Sudáfrica por abrumadora mayoría, en las primeras elecciones multirraciales del país.

En su ceremonia de toma de posesión, fue saludado por generales de raza blanca y cantó junto con la multitud tanto el himno nacional de los blancos “Die Stem” (“La voz”) como el tema panafricano “Nkosi Sikelel’ Afrika” (“Dios bendiga a África”).

“Al fin hemos logrado nuestra emancipación política. Prometemos liberar a todos los pueblos del pesado yugo de la pobreza, la privación, el sufrimiento, y la discriminación”, declaró Mandela. “Nunca, nunca, nunca jamás volverá a ocurrir en esta tierra la opresión de uno contra el otro”, añadió.HRI/AGENCIAS NOTICIOSAS

Falleció Nelson Mandela

JOHANNESBURGO>> El ex presidente de Sudáfrica, Nelson Mandela, ha fallecido a los 95 años, según ha informado presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma.

Mandela se fue como vivió: luchando. Su última batalla la libró contra su cuerpo castigado del tiempo pasado, de los años, de las cicatrices.

Se ha marchado alguien que parecía inmortal o que debía serlo. Ahora el mundo se queda huérfano de espejos en los que mirarse.

Se quebró el espejo, se quebró Nelson Rolihlahla Mandela. Se quebró el árbol, que es lo que significa su nombre en su lengua: el hombre que tira de la rama de un árbol.

Mandela se fue ”encerrado” entre algunos muros, como vivió buena parte de su vida, aunque esta vez no estuvo solo.

Estuvo con los suyos, su familia, y con cientos de miles de personas que han rezado hasta el último segundo para no despertar mañana en un mundo sin Madiba.

Una estrecha habitación de un hospital de Pretoria donde el viejo político se ha ido contemplando una perfecta metáfora de lo grande de su obra: hasta no hace mucho, en su país, en su invento, los hospitales eran para blancos o para negros, nunca eran para los dos.

Y con su muerte llegan las incógnitas, el imposible ayer, los miedos infundados, las dudas razonables, pero hoy, sin más, el mundo se detendrá durante algunas horas para llorar la muerte del más querido de sus huéspedes.

El hombre que tras 27 años de encierro salió de la cárcel, se convirtió en presidente de un país partido en mil pedazos, dentro de un continente partido en varios pedazos y dentro de un mundo partido en dos pedazos (americanos y rusos). Él miró para otro lado, decidió hacerlo a su manera y se inventó este imposible y fascinante experimento lleno de imperfecciones llamado Sudáfrica.

Hoy, en su muerte, quizá sea el momento de arreglar una pequeña deuda histórica: el cine llevó a través de Invictus a Mandela hasta muchos jóvenes. La gran película de Eastwood se permitió una licencia, decir que el presidente entrega al capitán del equipo de rugby el poema de Invictus antes de la final.

Ese maravilloso poema es cierto que Mandela lo leía en prisión para soportar ausencias y adversidades, pero lo que Mandela entregó a Francois Pieenar es un texto que quizá hoy en su marcha sirva de ejemplo de su figura. Se titula ”El hombre en la arena” y forma parte de un discurso que Theodore Roosvelt hizo en la Sorbona de París en 1910. Dice así:

“No importan las críticas; ni aquellos que muestran las carencias de los hombres, o en qué ocasiones aquellos que hicieron algo podrían haberlo hecho mejor.

El reconocimiento pertenece a los hombres que se encuentran en la arena, con los rostros manchados de polvo, sudor y sangre; aquellos que perseveran con valentía; aquellos que yerran, que dan un traspié tras otro, ya que no hay ninguna victoria sin tropiezo, esfuerzo sin error ni defecto.

Aquellos que realmente se empeñan en lograr su cometido; quienes conocen el entusiasmo, la devoción; aquellos que se entregan a una noble causa; quienes en el mejor de los casos encuentran al final el triunfo inherente al logro grandioso; y que en el peor de los casos, si fracasan, al menos caerán con la frente bien en alto, de manera que su lugar jamás estará entre aquellas almas que, frías y tímidas, no conocen ni victoria ni fracaso”.HRI/AGENCIAS NOTICIOSAS